¡Buenas!

Tercera temporada de roleplay en GTAV, esta vez, acompañaremos a Megan O’Connor en sus aventuras y desventuras. Puedes ver toda la temporada de Megan en mi canal de roleplay en YouTube.

Por si es la primera vez que conocéis a un personaje mío de rol os informo que también tenéis disponible tanto en mi web como en el canal de RP la biografía de mi primer personaje, Stacy Malibú, y de Irina Wallace. Para poder comprender mejor a Megan y conocer desde un punto de vista completo su biografía os recomiendo que leáis la historia previa de Irina y, así, entenderéis mejor las referencias internas.

Os presento una historia de buenos, malos, perspectiva, lealtad, venganza y muerte. La protagonista, Megan O’Connor es una joven de 21 años vergonzosa, torpe en lo físico, inmadura en lo emocional y cortada en la expresión. Con un poso de tristeza y venganza por sucesos de su pasado que nunca han dejado de atormentarla. Un ser de luz con su particular sombra de tristeza y melancolía. Dos realidades contrarias convergentes en una misma persona.

La cadete Megan llega a la ciudad de Los Santos procedente de un pueblo de Texas. Su padre y su abuelo ejercían como comandante y comisario respectivamente en su pueblo y ella quiso continuar con el legado familiar honrando así la memoria de su padre quien fue asesinado por narcotraficantes cuando ella era solo una niña.

En el momento en el que llegas nueva a una ciudad tienes que buscar las zonas de influencia para conocer gente. En el caso de Los Santos, una buena opción para tomar contacto con el resto de ciudadanos y comprar las primeras provisiones es ir al badulaque.

¿Os ha pasado alguna vez que si guardáis buen recuerdo de una persona y conocéis a otra con su nombre ya os cae bien? Pues eso le pasó a Megan con Mahmoud y con Jeremía. En su vida pasada tuvo dos muy buenos amigos con esos nombres, habría que darles una oportunidad para ver si ellos también podrían llegar a ser sus amigos. También conoció a Trevor Phillips, un norteño muy peculiar y Nolan Baker un fumigador en avioneta con los que sintió una extraña conexión.

Vivir en el centro de la ciudad para alguien que ha crecido en un pueblo es un cambio demasiado ambicioso, por este motivo, Megan decidió alquilar una habitación en un motel del norte pues era un paisaje que le resultaba familiar. Por el contrario, el hecho de vivir tan lejos del centro de la ciudad es que dependes mucho de los taxis para llegar al motel.

En una conversación con Tom Telford, el camarero del Yellow Jack el bar del norte, Megan conoció más sobre la historia y las particularidades de la zona y sobre la nefasta relación que existe entre la población del norte con la del del sur y con cualquier foráneo en general. Una zona donde las traiciones no se olvidan y el perdón no tiene acepción conocida.

En su primer patrullaje por la ciudad, el sargento instructor Rosales le explicó lo fundamental de las distintas zonas de la ciudad: la frontera con el norte, el puerto… Lo bueno y lo malo de cada una. Pronto Megan comprendió el motivo por el cual la policía no entraba en contacto con los sheriffs del norte, un territorio de extremos dependiendo de a quién preguntaras.

Hay un detalle en la comisaría que le provocaba inquietud a la cadete O’Connor, varios de sus compañeros confundían su nombre con el de una cadete anterior, su nombre era Irina Wallace. De forma inocente quiso preguntar a un superior acerca de quién era ella y supo que se quitó la vida.

La inocencia de Megan no era del todo compatible con la brusquedad de los norteños, a su manera, intentaba integrarse con sus nuevos vecinos. Entre tanta testosterona desmedida Megan encontró comprensión y cobijo emocional en Cherry Blossom. Con el paso del tiempo y el aumento de confianza, Megan le confió su profesión desvelando así su secreto inconfesable para alguien del norte. Cherry también le contó a Megan detalles que desconocía sobre su vida secreta. Por suerte, Cherry no sería su única amiga, Tessa -la mecánica del norte- también lo terminaría siendo.

Las charlas en el Yellow Jack daban para mucho y cuando se perdía la cuenta de las cervezas y los copazos las confidencias salían a relucir. Alguien habló más de la cuenta e insistió en contar la profesión de Megan, ahora todo el norte sabía que ella era cadete en la policía de la ciudad.

Megan era ciudadana de ambas latitudes y en ninguna se sentía segura. En el norte intentaba ocultar que era cadete en la policía del sur y en el sur intentaba dar los mínimos detalles acerca de su vida privada. Estos cuidados no eran suficientes y Sakura no para con sus insinuaciones sobre la profesión de Megan. Su segunda noche de patrullaje tuvo lugar bajo la instrucción del Sargento segundo Sherman.  En plena noche se desató una fuerte tormenta que les pilló a los dos con el ritmo cambiado, ¿será solo una coincidencia meteorológica o tendrá otras consecuencias?

El pasado pesaba demasiado sobre los hombros del agente Sherman y que Megan tuviera tanta relación con el norte hacía que sus días más oscuros estuvieran mucho más presentes de lo que su corazón hubiera deseado. Trevor, el jefe de las avionetas del norte, dominaba la zona con su negocio. Cuando acumulas tanto poder por la diversificación de tus activos no quieres ni que el sheriff ni la policía del sur husmeen en tus dominios por culpa de varios accidentes de las avionetas.

Sin embargo, no sospecharías de alguien que, aunque no lleva el uniforme de policía, no puede renunciar al bando de la justicia. Un día, Megan se fue con Trevor y sus amigos a pasar el día al río. Ella como cadete que era llevaba su reglamentaria con ella por seguridad, lo que jamás hubiera podido imaginar es que perder esa pistola le iba a traer unas consecuencias fatales. Megan utilizó su cercanía con Trevor para obtener toda la información posible de él y pasarle el reporte a la policía, en especial a Sherman debido al incidente que tuvieron juntos en el norte.

En este sentido, Jacob Clayton pidió la colaboración de Megan para seguir acercándose al norte. La misma información que Megan le proporcionó a Sherman se la ofreció a Clayton: zonas de interés, identidades, relaciones, filias y fobias….La policía de la ciudad era conocedora de los múltiples accidentes que ocurrían en el aeródromo del norte y querían conocer los motivos.

Megan y la popularidad nunca fueron de la mano. Entre sus muchas cualidades no se encontraba la facilidad para entablar una conversación con sus superiores de la policía de forma natural. Cuando, por ejemplo, tenía que dirigirse a Clayton se ponía muy nerviosa, daba excesivos detalles en explicaciones ligeras…su torpeza se incrementaba demasiado. Aunque para algunas personas este conjunto de cualidades pudiera ser exasperante no lo era para Clayton. Hasta el punto de quedar fuera del trabajo para ver si en un ambiente menos formal Megan conseguía distenderse un poco y actuar de forma natural.

Cherry no quería perderse este momento porque, si pasar un rato con Megan implicaba anécdotas irrepetibles, estar con ella en una discoteca y con Clayton sería muy épico. La noche derivó en confesiones cruzadas e imposibles pues Clayton se comprometió con su pareja unas semanas más tarde.

Cherry y Megan eran muy amigas y se ayudaban en todo lo que podían. Cherry ayudó a Megan en su salida nocturna con Clayton y ahora Cherry necesitaba la ayuda de Megan para acercarse a Sherman. Las amigas están para esto, hoy por ti y mañana por mí. Por muy buena voluntad que tuviera Megan, Sherman no estaba por la labor de seguirles el juego y su única intención para con Cherry pasaba por la amistad.

Sin embargo, aunque Sherman viera solo como una amiga a Cherry, con Megan era diferente. Los momentos de confesión entre ambos recorriendo la ciudad eran habituales, les gustaba encontrar la paz juntos en rincones ocultos. ¿Estaría surgiendo algo más entre ellos?

Un comportamiento ejemplar y haber sido la mejor cadete de su promoción tuvieron su justa recompensa: Megan fue ascendida a Oficial I. No había mejor forma de estrenar su nuevo cargo que con un patrullaje con Sherman.

Al finalizar el día, Megan y Cherry protagonizaron uno de los momentos emocionales de la temporada, si alguna vez vuestra respiración se ha entrecortado por una amistad no podéis dejar de ver el episodio 21 de la temporada.

La amistad entre Cherry y Megan se vio erosionada por la cercanía que existía entre la oficial I y el sargento. Por mucho que Megan quisiera evitarlo, sentía más que una amistad por Sherman. Los dos se buscaban fuera del trabajo, patrullaban juntos siempre que se podía… Cherry se distanció de Megan por este motivo. En la ciudad se disputaban el poder, el tráfico y la influencia distintas bandas: pandilleros, moteros, mafias del norte…Una noche, Megan y Cherry se vieron involucradas en una pelea con un grupo de pandilleros y, desde entonces, empezaron a recibir extraños mensajes y propuestas. La situación llegó a agravarse de tal manera que Megan sufrió un intento de secuestro en ‘El tequila’.

Por si fuera poco, en el norte, Trevor y compañía descubrieron que Megan les espiaba cuando intentaba obtener más información sobre las intenciones que tenían con Francisca Pacheco, una chica que acudió a la policía buscando ayuda.

Si hay un valor arraigado en esas tierras es la lealtad y si hay algo que no se perdona es la traición. Nolan fue el enviado de Trevor para nivelar la balanza con Megan y ajustar cuentas. De forma absolutamente casual y nada sospechosa, Trevor apareció en la misma ubicación donde estaban Megan y Nolan para decirle: “Es mejor ser el rey de tu silencio que el esclavo de tus palabras (…) donde tú te crees que tienes 7 ojos yo tengo 17”. Ellos podrían intentar utilizar sus técnicas intimidadoras (gasolina y fuego, amenazas…) para hacer callar a Megan, no podían estar más equivocados. Detrás de esa apariencia de bobalicona e inocente se ocultaba alguien que sabía defenderse y que no le temía a nada ni a nadie.

Si le amenazaban, ella respondería con inteligencia, astucia y mucha sangre fría. Necesitaría ir un paso por delante y desconfiar de todo el norte, por el momento, solo podría confiar en sus compañeros de la policía.

Desconcertar al rival y romper sus esquemas fue la opción que tomó Megan para demostrar que Trevor también tenía que estar alerta. En varias ocasiones fueron a patrullar Sherman, Cano y ella con las motos de la policía por la zona del aeródromo y sus dominios. Esta vigilancia no le gustó a Trevor que aumentó su presión sobre Megan enviándole mensajes con amenazas escritas en lenguas muertas, fotos de sus vehículos…

Para quienes contéis con más veteranía en el canal, sabréis que Megan protagonizó con el teniente Cano el momento más “tierra trágame” de todos los personajes. El día del patrullaje surgió una buena química entre los dos y Megan quiso tener un detalle con su jefe. Le dejó en la taquilla una caja de chucherías para que le endulzaran el turno. Un gesto tan inocente escondía un detalle sin importancia: eran para mascotas.

Todos los norteños cerraron filas en torno a Trevor, en el otro bando, en el de la LSPD, Sherman, Clayton y Megan serían menos en número, pero tenían más valor y coraje que todo el norte junto.

¿Alguna vez os ha pasado que el hecho de pasar mucho tiempo con una persona saca lo mejor que tenéis en vuestro interior y te hace querer ser mejor cada día? Probablemente sea una de las mejores sensaciones que puedes compartir con alguien. Así se sentían Megan y Sherman cuando estaban juntos. Al hilo de esta sensación, dicen que después de la tormenta siempre llega la calma y, en esta ocasión, la calma llegó al alba.

Del mismo modo que hay días en los que todo te sale bien, hay días en los que nada sale bien. La amistad entre Cherry y Megan no volvió a ser la misma desde el momento en el que Megan se centró en su trabajo como modo de vida y en huir de las bandas que la querían hacer desaparecer como hobby. Cherry le reclamaba más tiempo con ella pues decía sentirse abandonada por la que consideraba su mejor amiga. Megan no lo veía así, aunque no se lo expresara, cuidaba de Cherry siempre que podía. Solo el tiempo determinará si ambos puntos de vista son reconciliables o si las letras de Vinewood supondrían el punto y final de esta historia.

Las despedidas nunca son fáciles en ningún ámbito, da igual que sea en el trabajo porque alguien se cambia de puesto o de empresa o porque alguien a quien tienes cariño se va de la ciudad o del pueblo. En esta ocasión, fue el jefe Clayton quien decidió dejar la jefatura policial para emprender un nuevo camino profesional: quería montar su propia empresa de investigaciones privadas. Sin duda, no le faltaban dotes para ejercer como investigador, recordemos que, recientemente, por ejemplo, él junto con Megan destramaron el subterfugio que Trevor se había organizado en el norte para acumular todo el poder de la zona. Quizá ahora que Clayton se dedicaría en exclusiva a la investigación pudiera ayudar más a Megan a descubrir quién mató a su padre y poder, en consecuencia, cumplir con su objetivo principal que le motivó a ingresar en la LSPD. Lo cierto es que la vida tenía otros planes para Clayton y su último servicio sería al lado de Irina. Megan tendría ahora dos inocentes sobre los que buscar justicia y su principal sospechoso era Trevor, el conflicto con el norte sumaba otro negro capítulo a la historia.

Desde el punto de vista de Sherman, parte de su historia se volvía a repetir. Una pérdida en el cuerpo policial, su pareja amenazada por una banda y una venganza por cumplir. Al igual que en su momento tenía a su lado a Irina, ahora tendría a Megan y juntos intentarían hacer justicia como policías, como pareja y como amigos.

John, el amigo de Trevor, llamó a Megan para preguntarle por Clayton dado que hacía mucho tiempo que no sabía de él y estaba preocupado pues no conseguía ponerse en contacto con él para informarle de que le había ganado el juego. Una llamada sospechosa que hizo ponerse a Megan en alerta. Debía enlazar los últimos acontecimientos: recibió un mensaje de Trevor diciéndole “si sigues la corriente hallarás el fin del río”, ahora la llamada de John y el fin de un juego con Clayton, los proverbios de las galletas de la suerte, alguien dejaba notas anónimas en su moto…

Megan tenía demasiados fantasmas con ella y solo encontraba paz mirando al cielo y hablando con quién se fue demasiado pronto: su padre. A él le pedía que cuidara de Clayton y de Cherry, le pedía que le mandara fuerzas para caminar por el camino que tan difícil se le estaba planteando. Ya sabéis que algunos necesitan una foto para recordar su propósito en la vida, otras personas cierran los ojos y Megan mira y habla al cielo.

Cuando Falcon, la pareja de Clayton, se encontró con fuerzas llamó a Megan para contarle todo lo que sabía de la muerte del jefe. Fue ella quien le encontró en el maletero de un coche, su cuerpo tenía un disparo de bala. Tampoco pudo contarle muchos más detalles ya que Clayton quería protegerla manteniéndola al margen de sus hallazgos. Megan le pidió a Falcon que si encontraba los papeles de Clayton se los entregara para poder continuar con sus líneas de investigación.

El sexto sentido de Megan hizo posible lo imposible y contactó en sueños con Clayton. Papá Clayton cuidaría de ella, aunque no pudiera verle, le pidió que fuera con cuidado. Demasiadas malas noticias le robaron la energía para vivir a Megan solo se dejaba llevar por el propio ritmo de la rutina. Cuando paró una noche a descansar todo su mundo se vino encima. Las últimas semanas ella aparentó una fortaleza que no tenía, esa coraza que disimuló era demasiado fina. Pasó la noche a la intemperie, cuando amaneció, las alucinaciones y la culpa seguían resonando con demasiada fuerza. Lo que sí era real era Sherman y todo lo que sentía por Megan, juntos podrían superar esto también.

Hacia la mitad de la temporada tiene lugar una conversación que supondría un punto de inflexión entre Megan y Sherman, no solo para lo que queda de su historia en común, sino de lo que pueda pasar con otros personajes y con otras tramas. Megan confiesa toda la verdad sobre el motivo por el cual quiso ser policía en Los Santos y no seguir la tradición de sheriff. La razón estaba relacionada con el asesinato de su padre, lo que queda por saber es, si llegado el momento, ella sería capaz de culminar su venganza y convertirse en aquello que tanto detesta.

En otro momento una noche de lluvia hubiera sido el preludio de un tierno momento, sin embargo, hubo una noche en la que la lluvia significó nervios, tensión y miedo. Trevor llevó a Megan a un descampado para aclarar con ella ciertos asuntos que tenían pendientes.

“Conozco a todo el mundo al que quieres, Megan, a todo el mundo. Uno por uno, nombres, direcciones, gustos…Y si tengo que acabar con todos, lo haré. Siempre y cuando haya música de fondo, lo haré. El telón está a punto de caer, en los próximos días recibirás varios mensajes que no dirán nada y, a la vez, lo dirán todo. Te voy a contar un secreto: a mi hija la violó, la mató y la abandonó un negro vestido de morado. Ese tío ya está muerto, yo pensé qué me sentiría mejor. Tú eres policía, ¿hubieras matado a ese hijo de puta si fuera tu hija o hubieras esperado tres largos años de juicios? ¿Qué harías si mataran a Sherman, si le descuartizaran y te entregaran cada uno de sus pedazos en una bolsa? En ese caso, ¿también esperarías tres años?

Cuestión de perspectiva una vez más. Trevor quería salvar a su pueblo de algo, además su forma de actuar de Trevor para con su hija era exactamente la misma que Megan decía querer tomar el día que encontrara a los asesinos de su padre. ¿Eso les convertiría a los dos en asesinos o se habrían tomado la justicia por su mano y serían los vengadores de sus seres queridos?

En el fondo, en ese fondo que algunos llaman vida secreta, Megan sabía que no podría asesinar a nadie, la dicotomía que le quitaba el sueño y le atormentaba por el día, debía anular la opción del asesinato y dejar que ganara la opción de la justicia penal.

Tendría que reunir más pruebas. El problema es que, antes que las pruebas, Megan necesitaría encontrar fuerzas para seguir viviendo. Sus últimos días estaban siendo demasiado duros emocionalmente y ella sola cada vez estaba más hundida. Incluso Sherman que siempre se había comportado bien con ella, le había fallado por una mala jugada para tener más intimidad con ella.

Nuevos mensajes de Trevor “Sigue el camino, y hallarás la galletita. Y, entonces, abrí la puerta de par en par, ¿qué es lo que vi? ¡Las tinieblas y nada más! Las islas dan forma a las preguntas. El fuego lo apagó quien podía, no quien debía. No te olvides de los hechos ya sucedidos, todo es importante. Fijarse en todo, pensar, unir”.

Estaba claro que Trevor quería jugar con Megan. Todos esos mensajes tenían una doble intención: guiar a Megan por el camino que él quería y, al mismo tiempo, desestabilizarla.

Tras dar muchísimas vueltas por toda la ciudad intentando entender las pistas de los mensajes, Megan llegó a una ubicación cercana a un río, ¿sería un hallazgo que le proporcionara seguridad y estabilidad o estaría adentrándose más en el macabro juego de Trevor mientras él planeaba una nuevo golpe?

Cuando llegó a la ubicación avistada desde la otra orilla, esto fue lo que encontró:

Nada, una hoguera encendida al lado de una cabaña vacía. Un siniestro ardid con consecuencias fatales.

El amanecer traía los primeros rayos de sol a la ciudad, pero no conseguían iluminar a Megan. Ella estaba cada vez más sumida en sus propias voces que le hacían sospechar de todos los que estaban a su lado y que le hacían comportarse de forma errática. Solo Sherman conseguía que se tranquilizara y pensara con claridad, con él la calma siempre llegaba, incluso después de la noche más oscura él conseguía aportar una tenue luz de esperanza.

Por un tiempo, Megan fue feliz. Afianzó su relación con Sherman, en la policía estaban teniendo días de mucha adrenalina con buenos resultados…todo iba bien hasta que recibió un nuevo mensaje de Trevor. El mensaje decía “el telón está a punto de caer, quiero terminar la función pronto, has de entender el porqué de todo, y desde el final llegar al principio, ¿lo tienes?”.

¿Serían todos estos mensajes pistas para encontrar la reglamentaria que perdió hace tanto tiempo? ¿Dónde empezó todo no sería un río sino la cascada donde Megan perdió su pistola?

Después de demasiados tantos a favor del marcador de Trevor, Megan sumó un punto en su casillero. Le jugó su guerra psicológica y le salió bien, consiguió que Trevor sintiera rabia al ver que la batalla del acantilado la había perdido. Rompió el guion y ahora era Trevor quien debía seguir el rebufo de Megan. Lo que estaba claro era que si Trevor quería acabar con Megan ya lo hubiera hecho. Él no quería matar ni secuestrar a nadie, actúa por un motivo mayor que desconocían.

La ciudad estaba muy alterada, los secuestros e intentos de robos en varios establecimientos estaban a la orden del día. No había un solo patrullaje tranquilo con delitos menores. Con tanto atraco y conversaciones con los pandilleros de las bandas para salvar la vida de los rehenes, Megan tuvo muchas oportunidades para seguir reflexionando sobre su papel en la policía. Con cada robo ella se daba cuenta de que quizá solo veía la vida desde su perspectiva y su propia historia personal, creía que un criminal se merecía estar en la cárcel por su delito cometido. A fin de cuentas, ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos y estos últimos también tienen sus motivos para hacer lo que hacen.

De todos los protagonistas de esta temporada, quizá Trevor fuera la persona que más conocía a Megan por paradójico que parezca. Él supo detectar este cambio en Megan y quiso saber cómo se sentía en la policía, si estaba cómoda, contenta, si había logrado ascender de oficial…Sabía dónde pinchar para hacer sangre, Megan estaba estancada en la policía ya que todos sus compañeros con un rango inferior ahora eran sus superiores y no veía que su esfuerzo y dedicación fueran recompensados.

Hubo otro dato relevante en esa conversación, la reglamentaria de Megan estaba en el interior de una Iglesia. Cuando fue a buscar su pistola vio que en el interior de la bolsa había una nota que decía “Cada uno elige su camino. Para bien o para mal, se ha de elegir con cautela, porque no hay vuelta atrás”.

Megan pidió el traslado a la comandancia del sheriff del norte, no podía aguantar más la situación que tenía en la policía viendo que todos promocionaban y que ella no tenía ninguna recompensa. Solo recibía alabanzas de la gente a la que salvaba la vida o de los propios ladrones por su buen manejo en las persecuciones. Ante este órdago, el jefe de la policía le ofreció un ascenso como Oficial II en el cuerpo. Por fin una buena noticia.

¿He dicho una buena noticia? Quería decir dos. Un sol, una montaña, el reflejo de la luna sobre la ciudad evidenciando sus sombras, una vida pasada y un nuevo amanecer que marca la promesa de un futuro en común fueron los protagonistas de esta segunda buena noticia: ¡Megan y Sherman se han prometido!

En otro orden de cosas y volviendo a la rutina policial de Megan, una traición de un compañero de patrulla tergiversando un comentario vacío hizo que fuera suspendida de empleo y sueldo. El carácter temperamental de Megan incendiado por varios desplantes hacia ella por parte de sus superiores supuso el caldo de cultivo perfecto para que tomara una importante decisión: querer dejar la policía y dar un giro radial a su vida pasando del blanco al negro. Desde que era una niña quiso entrar en la policía para cerrar la herida que le provocó el asesinato de su padre a manos de un delincuente. Toda su vida dedicada a un propósito, servir y proteger, para que de un plumazo ante la mínima acusación fuera suspendida.

Como la típica escena del ángel bueno y del ángel malo, Megan pidió ayuda a sus dos antagonistas: Sherman y Trevor. El primero quería buscar una solución lenta y legal, el segundo le propuso terminar con su delator de una forma rápida y de dudosa legalidad. Al final fue el jefe Castro quien evitó que Megan renunciara al trabajo de su vida. Nadie podía imaginar que ese sería el último servicio de Castro, al poco tiempo de este consejo fue asesinado. La policía entera se desestabilizó, pero como familia que eran siguieron adelante apoyándose entre todos.

Aún en la peor situación hay gente que busca su propio beneficio. Algunos compañeros de la LSPD aprovecharon ese contexto de caos y desconcierto en la plantilla para lograr un ascenso. Este hecho sumado a la cercanía de Megan con determinado componente de una banda criminal y que volviera a tener trato con Trevor hizo que Sherman, por primera vez, reclamara su propio espacio, lejos de todos viendo la trama desde su perspectiva, lejos de Megan.

De la conversación con Trevor, Megan sacó varias conclusiones: ambos comparten en su forma de ser y de actuar más de lo que han reconocido siempre, los bandos de buenos y malos son relativos, la lealtad es lo más importante y la perspectiva debe ser el plano sobre el que observar lo que pasa.

El final está cerca. Los últimos capítulos de la temporada cerraban el círculo poco a poco. Con la cercanía de Megan a una banda del sur descubrió quién mató a la hija de Trevor, el leitmotiv de todos los capítulos ha sido la venganza del norte contra el sur y viceversa. El final de esa guerra estaba cerca, muchos morirían y Megan lo sabía.

Por mucho que le rompiera el corazón, tenía que alejar a Sherman de tanta porquería. Si ella lograra salvarse podría seguir protegiendo a Sherman, aunque él no lo entendiera, aunque él juzgara mal la voluntad de Megan. ¿Sería posible alejarle? ¿Quién morirá? ¿Las venganzas cruzadas servirían para cerrar unas heridas tan profundas? Una grabación contenía las respuestas a estas y a todas las preguntas que probablemente os estéis haciendo.

La lejanía duró poco porque secuestraron a Sherman. Cuestión de prioridades, toda la LSPD se volcó para buscar a Sherman, no se podían permitir emocionalmente otra baja más. Eran una familia y si tocan a uno tocan a todos. Quienes le tuvieran tenían los minutos contados. Encontraron a Sherman tirado en la ciudad con visibles signos de violencia, aturdido, confuso y desorientado. Junto con Sherman encontraron una nota que decía: “Lo que haces por ti se desvanece cuando mueres. Lo que haces por el resto conforma tu legado”.

Si la familia está en las malas, imaginad cómo actúan en las buenas, está claro, con una buena fiesta y con una noticia mejor. Sherman y Megan aprovecharon la ocasión para comunicar a sus amigos que se casaban.

Saltamos de una futura boda a otra que se celebró y tuvo un trágico final. Ya sabéis que un final feliz es un final sin acabar, el de esta historia tenía un capítulo más y un protagonista menos: Trevor fue fusilado en un tiroteado repleto de víctimas. ¿Esta muerte nivelaba la balanza o la descompensaba más?

Se acabaron las pistas, se acabó el juego macabro entre Megan y Trevor con un último mensaje escrito en una carta cuyo contenido trasciende esta historia, os recomiendo que veáis el capítulo que contiene esta redacción.

Llegó el final para todos, despedidas, lágrimas, promesas de una vida mejor lejos de la ciudad y juntos, sobre todo, juntos. Hoy la luz del alba se vería desde otra perspectiva.

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