¡Buenas!

Hoy os traigo mi segundo personaje de roleplay: Irina Wallace. Si os gustó la historia de Stacy -podéis revivirla en este enlace– y su biografía no os podéis perder esta segunda temporada con un personaje nuevo.

Sin hacer spoilers os puedo adelantar que con esta historia vais a reír, vais a llorar, vais a sentir frustración, no entenderéis alguna que otra decisión y tanto vuestra mente como vuestro corazón entrarán en conflicto si os poneis en la piel de los personajes de esta historia.

Irina Wallace y Koter Mcfly llegan a la ciudad y lo primero que hacen es buscar contactos e intentar encontrar su parcela de negocio.

En sus vidas pasadas ambos se dedicaron a relacionarse muy bien y ganarse -o jugarse- la vida con peligrosos negocios, no temían nada. Pronto se organizaron en una banda para el trapicheo de droga, necesitaban controlar parte de la mercancía para controlar parte del poder.

Cuando te dedicas a la compraventa de determinadas sustancias y productos tienes que intentar llevar la discreción por bandera, por ello, los protagonistas de esta historia buscaron trabajos que les permitieran conocer la ciudad sin llamar la atención. Ser basureros y repartidores era la mejor alternativa pues podrían conocer la ubicación de las calles y la distribución de las bandas sin levantar sospechas.

Un suceso difícil de explicar en la carretera con Irina, Ahmed y KLK reveló dos cosas: por un lado, la policía no siempre está del lado de la verdad y de la justicia y, por otro lado, cualquier situación es susceptible de empeorar por muy improbable que parezca. Fue la primera vez que Irina conoció al inspector Paco Cano.

No solo Irina tuvo su primer encuentro con Cano y la policía, también lo tuvo con Adrian Thompson y con el jefe de policía Daniel Sherman.

Ser equidistante entre la policía y una banda de narcotráfico no es una tarea sencilla, pero a Irina no le quedaba más remedio. Koter pertenecía a ‘The ballas gang’ y el equipo de Sherman estaba constantemente siguiendo sus pasos.

Koter estaba metido en demasiados problemas y la solución de la banda para librarle de la policía era que Irina se acercara a Sherman y a Thompson para hacerles creer que la química y tensión latente en sus encuentros podría llegar a ser algo más y así conseguir información privilegiada.

La misión de Irina era clara, debía encontrar la oportunidad para estar más tiempo a solas con Sherman y que él confiara en ella.

Sin saberlo, Sherman cayó en la trampa y organizó una cita con Irina en alta mar, lejos de las miradas y de los rumores.

Irina se encontraba en una encrucijada. Cuando las fuerzas flaquean para seguir o cuando las dudas acechan sobre el camino para tomar, hay personas que necesitan ver una fotografía y hay otras que con cerrar los ojos saben por qué y por quién siguen peleando.

Cansada de tanto secretismo y de que todas las personas que estaban a su lado pensaran que debieran protegerla, Irina lo tenía claro, ella se bastaba para ser su mejor protectora.

Cuando a tu alrededor todo es caos y mentira, necesitas parar y pensar. Koter e Irina sabían que podían confiar de manera recíproca, ese era todo su círculo de confianza, ¿qué pasaría con el resto de las personas con las que tenían contacto?

Irina continuó tratando con Sherman y Thompson, quizá ese estaba siendo el mayor error. Desenvolverse en un mundo donde reina la traición, los secretos y los trapicheos no es sencillo. Era el momento de estar al lado de Koter y alejarse de los peligros no buscados.

Sin embargo, ¿cómo explicar cuando el amor no es correspondido y revolucionas tus latidos con la fuente de tus quebraderos de cabeza?

Por mucho que quisiera evitarlo para no traer problemas a Koter, Irina no podía renunciar a sus sentimientos hacia Sherman. Aquello que empezó por interés se convirtió en inevitable por parte de los dos, ya no había vuelta atrás. En la vida de Irina nada es fácil, ni siquiera cuando parecía haber encontrado la estabilidad al lado de Sherman ella conseguía estar tranquila. Guiada por su temperamento y su visceralidad como el peor de los consejeros, renunció al camino del lado bueno de la ley para retornar a sus propósitos iniciales: tomar la ciudad.

Cualquier intento de Irina para tomar distancia de Sherman resultó en vano, él no dejaría que nada malo le pasara, hasta el punto de ser relegado de su cargo. Hay personas que sienten la llamada del Señor, en el caso de Irina sintió la llamada de la ley y la justicia encarnada en el cuerpo policial. Quería formar parte de la policía sin presión ni obligaciones, solo ser policía por voluntad propia.

Como consecuencia de esta decisión, Koter no pudo aguantar más estar en un segundo plano emocional para Irina. Ambos se querían, pero Irina no podía sentir por Koter lo mismo que despertaba en ella Sherman. Esto provocó que él se fuera de la ciudad dejando tras su paso un hondo sentimiento de culpa, vacío y soledad.

El día que Koter se fue de la ciudad, Irina fue a despedirse de él y le quedó como recuerdo la imputación de un delito federal por entrada no autorizada a aeródromo internacional cuya consecuencia fue una multa de 125.000$ y 30 meses de prisión.

Pese a que pudiera parecer que el futuro de Irina también estaba condenado, no todo estaba perdido. La posibilidad de la reinserción era una alternativa que debían intentar.

Su salida de la cárcel coincidió con la vuelta a la ciudad de Koter y esta vez traía compañía.

Pese a que Koter era la persona que había criado y cuidado a Irina tanto tiempo y el vínculo que existía entre los dos era muy fuerte y especial, este tiempo sin él le había servido a Irina para tomar distancia con sus propios fantasmas. Había logrado encontrar su camino al lado de Sherman, solo preocupada por hacer las cosas bien, mejorar su actitud y conseguir la oportunidad para opositar a policía.

La vuelta de Koter rompió, una vez más, todos los esquemas de Irina. Él quiso atracar el badulaque, avisó a Irina de sus intenciones y ella le previno pues lo puso en conocimiento de Sherman. Cuando Koter salió de la comisaría, llamó a Irina para decirle que se acabó todo con ella.

En el fondo, Koter e Irina comparten su temperamento y su visceralidad, ambos estallan sus sentimientos en la cara del otro cuando la mecha apenas se prende. Con la misma facilidad con la que dicen odiarse y dicen querer distanciarse, vuelven a encontrarse. A pesar de todo lo que se digan o se hagan, son inseparables y seguirían dando hasta la última gota de su sangre si hiciera falta por salvar la vida del otro y más ahora que Irina estaba en peligro, su vida tenía precio.


10 años han pasado desde que Irina perdió el contacto con Darki, su hermano, y, por fin, se produjo el encuentro más esperado, volvió con ella y estaban dispuestos a recuperar el tiempo perdido. Empezaron por contarse lo fundamental y se terminó haciendo de día.

Darki volvió y Will – ¿quién es Will? Deberéis ver la temporada si queréis saber la respuesta- se fue, la policía le condenó a cadena perpetua por tráfico y posesión de armas. Esta condena no solo hay que entenderla como la privación de libertad de Will, también se puede entender como una condena emocional para Irina. Cada vez eran más fuertes las voces de quienes le acusaban de “sapo”, en consecuencia, cada vez tenía más enemigos.

Cuando el ambiente en la ciudad parecía estar más tranquilo, Irina y sus amigos decidieron pasar el rato en una playa del norte de la ciudad. ¿Tranquilidad, Irina y amigos en la misma frase? Imposible, con todas las playas que hay en la ciudad, ellos fueron sin saberlo al territorio de una de las peores bandas: los moteros. Desde la distancia un integrante de la banda les fotografió consumiendo. El cazador había sido cazado.

Sabes que estás en peligro cuando hay mucha gente preguntando por ti, por tu pareja y por todos vuestros hábitos y rutinas. Irina recibió una llamada, si apreciaba la vida de Sherman tenía que acudir a una ubicación y recibir más información.

Dave Bailey, jefe de la banda de los moteros, fue quien hizo la llamada, extorsionó a Irina con las fotos que les hicieron días atrás en la playa, el trato era claro: Sherman tenía que anular la orden de busca y captura que pesaba sobre un amigo de Dave y él quemaría las fotos.

Los sapos viven en hábitats húmedos y, pese a que la superficie de la ciudad no lo es, las cloacas sí conservan cierta humedad y residuos. Cuando te mueves entre excrementos las moscas acuden rápido, solo tienes que saber limpiar bien a tu alrededor para volver a la superficie. Había personas que llevaban poco en la vida de Irina que no solo traficaban con armas y drogas, también traficaban con información de un bando y de otro.

Irina le confesó a Clayton el motivo de la extorsión y toda la información que pudo recabar entre sus contactos de la ciudad. Él se comprometió a protegerles, sin embargo, esto no era suficiente seguridad para Irina y quiso seguir con su propias indagaciones. Ella creía que cuanta más información, mayor sería su seguridad. No era consciente del riesgo que estaba asumiendo, nunca el tictac del reloj había suscitado tanta tensión e inquietud en alguien.

Si por carretera las amenazas eran habituales por el aire nadie podría seguirles, así que, Irina y Sherman hicieron paracaidismo para observar la base de los moteros. Pese a que la idea era buena, la ejecución no lo fue tanto. Sherman tuvo un accidente con su paracaídas. Cuando los sanitarios consiguieron reanimarle, tuvo un segundo accidente en moto. Es difícil guardar la discreción si cada 10 minutos aparecen en la montaña varios coches de policía y ambulancias con sus respectivas sirenas. Con bastante probabilidad, los moteros les habían descubierto mientras les espiaban. Por si acaso, Irina se cambió el color de pelo y su indumentaria.

Demasiadas pérdidas en el bando amigo, los moteros asesinaron a McClain de una manera horrible. No había límites para los moteros ni tampoco escrúpulos. Toda la policía respondió como un solo hombre -y dos mujeres- para cumplir con su lema ‘servir y proteger’.

Para ganar tiempo y, sobre todo, para que nada le pasara a Irina, debía cambiar de apariencia y de nombre. Hasta nuevo aviso, Irina sería Kate y mantendría distancia con Sherman para no levantar sospechas, solo les uniría la lluvia.

Koter se tenía que ir de la ciudad durante unos días no sin antes recordarle a su protegida algo que solo él conoce sobre ella: Irina no huye de los problemas ni se esconde, los enfrenta, no hay nadie que pueda plantarle cara.

Dice Mario Benedetti en uno de sus poemas que “la droga del amor tiene sobre las otras la ventaja de que con ella es mágico enviciarse” y Sherman acostumbrado a lidiar con el tráfico de drogas en la ciudad había encontrado su magia en Irina.

“Llevamos ya mucho tiempo juntos, hemos pasado y estamos pasando muchas cosas juntos, poco a poco hemos ido avanzando, evolucionando, creciendo como personas. Tú aprendiendo de mí y yo aprendiendo de ti. Esto es algo muy diferente, realmente, yo ahora no puedo decirte ni más alto ni más claro que te quiero y quiero estar el resto de mi vida junto a ti que no nos separemos nunca y que sigamos un camino juntos. Irina Wallace, quiero pasar el resto de mis días contigo, pase lo que pase, quiero estar contigo y quiero demostrártelo aquí y ahora, ¿quieres pasar el resto de tus días conmigo?”

Con estas palabras Sherman declaró su amor por Irina, si queréis saber su respuesta -aunque podéis sospechar cuál fue- os aconsejo que sigáis toda la serie en mi canal secundario de YouTube de roleplay.

Llegó el gran día, el de la boda no puesto que no fue una proposición de matrimonio-, el gran día del examen de las oposiciones para acceder a la policía y la protagonista de esta historia aprobó el examen. La noche de la celebración de la cadete Wallace no fue como ella esperaba, se produjo un secuestro en el casino donde estaba con Sherman y los atracadores le dispararon.

Sus heridas revertían gravedad, una de las balas le llevó directo al quirófano. Si algo bueno tiene caerse tantas veces y tener tantos accidentes es que te convierte en alguien de adamantium y Sherman esa batalla la tenía ganada.

En la imagen de la izquierda podemos ver a la cadete Wallace en su primer día de trabajo. Las primeras veces siempre son difíciles pues ahora imaginad si sois Irina, vuestro instructor es vuestra pareja, tenéis que sacar del calabozo a un amigo, interrogar a otro e intervenir en una persecución, un secuestro y un atraco.

Todos los ingredientes para tener un inicio por todo lo alto, después de su primer día con tantas emociones, la cadete Wallace estaría lista para cualquier acción.

La tensión con los moteros se disipó en una calma aparente, eso no quiere decir que las peleas entre bandas desaparecieran. Koter encontró trabajo como mecánico, lo que podría ser una buena noticia, no lo era tanto porque otra banda, ‘Los rojos’, frecuentaban el aparcamiento que estaba frente a su taller en una mezcla entre provocación y exhibición.

Estando tranquilamente en el taller acompañando a Koter en su turno de noche sufrieron un intento de secuestro, tres sujetos hirieron de bala a Sheppard, Jeremia y a Koter. La cadete Wallace quiso intervenir haciendo cumplir su promesa de servir y proteger, pero se le agarrotó el brazo y no pudo sacar la pistola a tiempo. Menos mal que pudo quedarse con la descripción de los sujetos y sus vehículos.

Tras este incidente, Sheppard se acercó cada vez más a Irina. Los fantasmas de Sheppard le atormentaban más de lo que exteriorizaba y el alcohol era su refugio. El alcohol y cualquier vehículo no es una combinación recomendable, Sheppard tuvo un accidente de helicóptero por ir pilotando ebrio y los federales investigaron el caso.

El taller era un polvorín, una zona en la que se producían continuos atracos y tiroteos. La peor calaña de la ciudad se daba cita en este lugar y tenía a Koter como blanco fácil y después de tantos capítulos ya sabemos que quien toca a Koter se tendría que llevar a Irina por delante.

En un momento de la historia, Sherman tuvo que irse de la ciudad, pasaban las semanas y no regresaba, Irina apenas sabía de él por una carta que le dejó, la distancia de su relación no solo se ampliaba en el plano físico, también en el emocional. Ya no estaba físicamente con ella, su equilibrio del bien se había ido, y la balanza se había descompensado de nuevo. Encontraba abrigo en Sheppard aún sabiendo que eso podría suponer un punto de inflexión.

Desde que Irina se metió en la policía dejó de sentir la adrenalina que tanto le gustaba y teniendo en cuenta que su tiempo libre no tenía con quién compartirlo se juntó con los que hasta hace unos meses hubieran podido llegar a ser su grupo de amigos.

¿Os acordáis de la primera vez que Irina fue citada por los federales? Pues volvió a pasar, la diferencia es que, esta vez, acudía para prestar declaración sobre el suceso del helicóptero de Sheppard. Os recuerdo que toda la temporada está subida en mi canal secundario de YouTube y que allí está subido todo el interrogatorio.

Sherman volvió a la ciudad con una conversación pendiente con su pareja, la última vez que se vieron discutieron y tenían mucho de lo que hablar. Durante el tiempo que el agente estuvo fuera de la ciudad, entre Sheppard e Irina surgió algo difícil de explicar, y ahora que Sherman había vuelto, debía conocer lo que estaba pasando. Una noticia de este calibre fue demasiado para Sherman. ¿Seguirían juntos después de esto?

Una trifulca en el badulaque terminó en un tiroteo, sí, otro más. Castro, el jefe supervisor de la policía e instructor de cadetes, tomó como decisión quitarle la reglamentaria a Sheppard e Irina por actuar fuera de servicio utilizando la pistola.

El mayor enemigo de Irina a estas alturas no era ninguna persona era el destino. Castro le retiró la reglamentaria en el peor momento pues al salir de la comisaría, Dave -el jefe de los moteros- volvió a ponerse en contacto con Irina para que solucionaran sus cuentas pendientes.

La foto que motivó la extorsión resultó no ser tan comprometedora, era una estrategia de Dave para saber detalles de la policía. La persona sobre la que pesaba la orden de búsqueda y captura resultó estar muerto. Dave les había estado utilizando en una jugada enfermiza y retorcida para satisfacer sus sádicos gustos.

Le había entregado la fotografía, pero también le entregó algo más perturbador, una bala con su inicial e información sobre su última víctima, ¿sería verdad que había disparado a Clayton?

Los moteros ya no suponían un problema, aunque esto podría ser una buena noticia, no duró mucho. Sherman y ella tuvieron su última conversación, se acabó y todo se volvió oscuro para Irina, su coraza se rompió en mil fragmentos, aunque solo ella podría recomponer sus trozos, necesitaba su pegamento, necesitaba a Koter a su lado.

Irina entró en depresión, consumía drogas con frecuencia y su apariencia no guardaba ni un lejano reflejo de lo que un día fue. Koter no quería ser partícipe de su degradación ni de su debacle, tuvo un accidente, quedó en coma y fue trasladado a un hospital de Canadá, su pronóstico era reservado. Logró salir del coma, le trasladaron de vuelta al hospital de la ciudad y allí, donde tantas veces habían entrado juntos con múltiples heridas por sus aventuras y habían salido vendados o cojeando, él no volvió a salir.

Hace muchos meses, cuando todo estaba bien, Sherman le regaló a Irina un cuchillo con sus iniciales para que pudiera defenderse si algún día estaba en problemas. En el observatorio Irina usó ese cuchillo estaba en problemas, todos sus pilares se habían ido y no sabía continuar sin ellos. Nunca más volvería a sentir la lluvia sobre su cuerpo.

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